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El gasto en pensiones se dispara tras aplicarse la subida del IPC

La revalorización de las pensiones con la inflación ha disparado el gasto del sistema hasta los 11.902 millones de euros mensuales, un nuevo récord que ha elevado la prestación media por jubilación hasta los 1.368 euros mensuales en 14 pagas. Así se desprende de los datos del gasto mensual en el sistema de pensiones contributivas que la Seguridad Social ha difundido este martes, el primer informe que ya tiene en cuenta la subida acometida en 2023. La actualización de las prestaciones conforme al IPC ha disparado la nómina total del sistema un 11% en un solo mes, un incremento sin precedentes desde que se publica esta estadística. Para poner en contexto la dimensión de la subida, el gasto en pensiones creció un 9,6% entre diciembre de 2020 y diciembre de 2022. Es decir, el salto que ha provocado la revalorización con el IPC en un solo mes supera incluso el que se produjo en los dos últimos años. 

Por poner un ejemplo de lo que suponen esos 11.900 millones en términos presupuestarios, el Estado gasta mensualmente en pensiones públicas una cantidad similar a la que pretende invertir en fomento del empleo y acceso a la vivienda en todo 2023 (esas dos partidas suman 11.500 millones). En todo caso, conviene recordar que la mayor parte de la nómina de las pensiones se paga a través de las cotizaciones a la Seguridad Social que los trabajadores abonan cada mes en su nómina. Si bien es cierto que una parte no desdeñable del gasto anual (en torno a 25.000 millones en 2023) se sufraga vía presupuestos, es decir, fundamentalmente a través de impuestos.

Según los datos que proporciona Seguridad Social, siete de cada diez euros de gasto se van a sufragar las pensiones de jubilación, cuya nómina se eleva hasta los 8.649 millones de euros mensuales. La pensión media de jubilación asciende ya a 1.368 euros al mes en 14 pagas, un 9,8% más que el pasado diciembre. 

Tras las jubilaciones, las pensiones de viudedad (a las que se destina 1.996 millones) son la prestación que más gasto supone al sistema, seguidas de las de incapacidad permanente (1.062 millones), las de orfandad (162,5 millones) y las prestaciones en favor de familiares (31,2 millones).

Sin embargo, ese dato no refleja bien las fuertes desigualdades que existen en el sistema. Aunque la prestación media ronda los 1.400 euros al mes, la mitad de las pensiones que hay dadas de alta en el sistema son de una cuantía igual o inferior al salario mínimo interprofesional (14.000 euros en 14 pagas). De hecho, en diciembre el 62% de las prestaciones eran más bajas que la jubilación media.

Además, entre las pensiones que sí superan el SMI, hay una concentración importante de jubilados en torno a la prestación máxima (2.819 euros al mes en 2022). En concreto, el 8% de las pensiones de jubilación en diciembre del año pasado superaban los 2.700 euros al mes. Estas diferencias condicionan por completo la estructura de costes del sistema. La mitad de las pensiones en vigor en diciembre eran más bajas que el SMI, pero apenas suponían el 27% del gasto de la nómina mensual del sistema. En cambio, aunque solo el 8% de las pensiones superaba los 2.700 euros en ese mes, suponían alrededor del 18% del gasto del sistema.

El reto de garantizar un sistema sostenible y suficiente

España gasta en pensiones una cantidad equivalente al 11,7% de su PIB, lo que convierte a esta partida en la más abultada de todos los Presupuestos Generales del Estado (PGE). En concreto, el sistema de pensiones supone el 42% del gasto no financiero contenido en las cuentas públicas para este 2023. Aunque, conviene recordarlo de nuevo, la mayor parte del sistema se financia gracias a las cotizaciones sociales de los trabajadores y no a los impuestos.

Las previsiones demográficas para los próximos años, en los que la generación del baby boom (los nacidos entre 1957 y 1977) se irán jubilando progresivamente. La entrada de los boomers en el sistema supone un reto a medio plazo para la sostenibilidad del mismo. No en vano, son el grupo de edad más numeroso de la pirámide de población y además sus pensiones iniciales de jubilación son más elevadas, pues han tenido trayectorias profesionales más largas y estables (especialmente en el caso de las mujeres) que las de sus antecesores.

El gasto en pensiones se dispara tras aplicarse la subida del IPC

La revalorización de las pensiones con la inflación ha disparado el gasto del sistema hasta los 11.902 millones de euros mensuales, un nuevo récord que ha elevado la prestación media por jubilación hasta los 1.368 euros mensuales en 14 pagas. Así se desprende de los datos del gasto mensual en el sistema de pensiones contributivas que la Seguridad Social ha difundido este martes, el primer informe que ya tiene en cuenta la subida acometida en 2023. La actualización de las prestaciones conforme al IPC ha disparado la nómina total del sistema un 11% en un solo mes, un incremento sin precedentes desde que se publica esta estadística. Para poner en contexto la dimensión de la subida, el gasto en pensiones creció un 9,6% entre diciembre de 2020 y diciembre de 2022. Es decir, el salto que ha provocado la revalorización con el IPC en un solo mes supera incluso el que se produjo en los dos últimos años. 

Por poner un ejemplo de lo que suponen esos 11.900 millones en términos presupuestarios, el Estado gasta mensualmente en pensiones públicas una cantidad similar a la que pretende invertir en fomento del empleo y acceso a la vivienda en todo 2023 (esas dos partidas suman 11.500 millones). En todo caso, conviene recordar que la mayor parte de la nómina de las pensiones se paga a través de las cotizaciones a la Seguridad Social que los trabajadores abonan cada mes en su nómina. Si bien es cierto que una parte no desdeñable del gasto anual (en torno a 25.000 millones en 2023) se sufraga vía presupuestos, es decir, fundamentalmente a través de impuestos.

Según los datos que proporciona Seguridad Social, siete de cada diez euros de gasto se van a sufragar las pensiones de jubilación, cuya nómina se eleva hasta los 8.649 millones de euros mensuales. La pensión media de jubilación asciende ya a 1.368 euros al mes en 14 pagas, un 9,8% más que el pasado diciembre. 

Tras las jubilaciones, las pensiones de viudedad (a las que se destina 1.996 millones) son la prestación que más gasto supone al sistema, seguidas de las de incapacidad permanente (1.062 millones), las de orfandad (162,5 millones) y las prestaciones en favor de familiares (31,2 millones).

Sin embargo, ese dato no refleja bien las fuertes desigualdades que existen en el sistema. Aunque la prestación media ronda los 1.400 euros al mes, la mitad de las pensiones que hay dadas de alta en el sistema son de una cuantía igual o inferior al salario mínimo interprofesional (14.000 euros en 14 pagas). De hecho, en diciembre el 62% de las prestaciones eran más bajas que la jubilación media.

Además, entre las pensiones que sí superan el SMI, hay una concentración importante de jubilados en torno a la prestación máxima (2.819 euros al mes en 2022). En concreto, el 8% de las pensiones de jubilación en diciembre del año pasado superaban los 2.700 euros al mes. Estas diferencias condicionan por completo la estructura de costes del sistema. La mitad de las pensiones en vigor en diciembre eran más bajas que el SMI, pero apenas suponían el 27% del gasto de la nómina mensual del sistema. En cambio, aunque solo el 8% de las pensiones superaba los 2.700 euros en ese mes, suponían alrededor del 18% del gasto del sistema.

El reto de garantizar un sistema sostenible y suficiente

España gasta en pensiones una cantidad equivalente al 11,7% de su PIB, lo que convierte a esta partida en la más abultada de todos los Presupuestos Generales del Estado (PGE). En concreto, el sistema de pensiones supone el 42% del gasto no financiero contenido en las cuentas públicas para este 2023. Aunque, conviene recordarlo de nuevo, la mayor parte del sistema se financia gracias a las cotizaciones sociales de los trabajadores y no a los impuestos.

Las previsiones demográficas para los próximos años, en los que la generación del baby boom (los nacidos entre 1957 y 1977) se irán jubilando progresivamente. La entrada de los boomers en el sistema supone un reto a medio plazo para la sostenibilidad del mismo. No en vano, son el grupo de edad más numeroso de la pirámide de población y además sus pensiones iniciales de jubilación son más elevadas, pues han tenido trayectorias profesionales más largas y estables (especialmente en el caso de las mujeres) que las de sus antecesores.