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La gripe aviar en visones en Galicia pudo llegar desde aves silvestres

El brote de gripe aviar que se detectó en una granja de visones americanos en Galicia a finales del pasado año pudo llegar, según han concluido los científicos, procedente de aves silvestres, ya que antes se había detectado el virus en numerosas especies de aves marinas en diferentes lugares de Europa, incluida España.

Los resultados de la investigación, que fue adelantada por el diario, se han publicado en la revista europea sobre vigilancia, epidemiología, prevención y control de enfermedades infecciosas Eurosurveillance, tras analizar este brote de gripe aviar "altamente patógena".

Desde que el pasado año empezaron a detectarse los primeros casos, en Galicia hay 29 focos notificados, todos ellos en aves silvestres. Desde la consejería gallega de Medio Rural confirman que los últimos cuatro casos se detectaron en los primeros días de enero, y fueron notificados al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), a través de la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria.

Estos últimos casos se detectaron en cuatro ejemplares de gaviotas afectados por influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP), confirmados por el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (Madrid). Tres de los ejemplares hallados en A Coruña, Xove (Lugo) y Vilagarcía de Arousa (Pontevedra) son de la especie gaviota patiamarilla y el cuarto, localizado en Sada (A Coruña), pertenece a la especie gaviota reidora. Dos fueron encontrados enfermos y los otros dos muertos; y, tras ser trasladados a los Centros de Recuperación de la Fauna Silvestre, fueron muestreados y eliminados.

Desde el departamento gallego de Medio Rural destacan que la detección reciente de gaviotas infectadas, aves más ubicuas y de hábitos más terrestres que los alcatraces, supone un aumento en el nivel de riesgo de aparición de la enfermedad en las aves domésticas, por lo que insisten en la necesidad de reforzar las medidas de bioseguridad en las explotaciones avícolas, de cualquier tipo, tanto comerciales como particulares, especialmente aquellas destinadas a evitar el contacto con aves silvestres.

También llaman a intensificar la vigilancia de cualquier signo de enfermedad tanto en explotaciones avícolas como en aves silvestres, notificando la sospecha a los servicios veterinarios oficiales.

Esa vigilancia les lleva también a alertar del riesgo de situaciones como la vivida este fin de semana en la localidad pontevedresa de Poio. La Policía Local multó a un vecino porque sus gallinas se le escaparon del gallinero y pasearon libres por la carretera.

La multa se le impuso por infracción al Reglamento General de Circulación, que en su artículo 127 sanciona "dejar animales sin custodia en la vía o en sus inmediaciones, existiendo la posibilidad de que aquellos puedan invadir la misma", pero la Xunta alerta de que, si la denuncia llega a sus manos, también podrían acabar denunciados por incumplir las restricciones relacionadas con la gripe aviar, pues esas gallegas deberían estar confinadas.

En el caso de los visones de la granja de Carral, se detectó tras la aparición en la granja de animales enfermos con sintomatología respiratoria, y una vez confirmado un incremento anormal de la mortalidad de los animales. Se localizaron dos casos positivos a la influenza La (H5N1) y 51.986 animales -8.369 hembras reproductoras y 43.617 crías destetadas- acabaron siendo sacrificados. Por precaución, también se eliminaron los materiales susceptibles de convertirse en una fuente de contagio.

LAS SOSPECHAS

Las sospechas se desataron cuando en octubre del pasado año se detectó un aumento de la mortalidad en la granja de visones americanos situada en el municipio de Carral, en la provincia de A Coruña, que albergaba entonces casi 52.000 animales que se alimentaban con pescado crudo y subprodutos avícolas.

Los datos de la investigación revelan que todas las granjas avícolas y mataderos que suministraban esos subproductos avícolas estaban también en Galicia, pero que no se han notificado brotes de gripe aviar en aves de corral en Galicia.

Los visones estaban alojados en jaulas de malla de alambre que proporcionaban protección superior a los animales pero no un refugio total a los lados, y los investigadores han determinado que las aves silvestres han podido desempeñar un papel importante en la introducción del virus en la granja ya que los visones se criaron en un edificio parcialmente abierto en el que pudieron estar en contacto con las aves marinas.

De hecho, el genotipo del virus que se ha diagnosticado en numerosas especies de aves marinas de toda europa es el mismo que se detectó en alcatraces y gaviotas en Galicia (en las costas de A Coruña y Lugo) semanas antes de producirse el virus en esta granja de visones.

Con anterioridad, el mismo genotipo del virus ya se había identificado en numerosas aves silvestres en los Países Bajos, en Bélgica y en Francia, además de un brote de pollo y en un zorro en Bélgica.

Tras el brote se procedió al sacrificio de todos los animales de la granja de Carral, y el pasado 17 de noviembre ya se habían sacrificado tofos los visones y se habían destruido los cadáveres y los desechos.

En la granja trabajaban doce personas, once de las cuales habían estado en contacto con los animales y habían participado en las actividades de sacrificio, pero tras la realización de muestras y análisis todos dieron negativo, aunque se les aplicó un régimen de semicuarentena destinado a evitar cualquier contacto con otras personas durante diez días desde su último contacto con los animales o con las instalaciones de la granja.

Desde que en abril de 2020 se detectó por primera vez la infección por el coronavirus SARS-CoV-2 en granjas de visones de Países Bajos, el uso de mascarillas es obligatorio en todas las granjas de visones en España, y durante los últimos meses se han aplicado además medidas adicionales de bioseguridad.

Los hallazgos científicos sugieren que el virus pudo ser introducido por aves silvestres, pero que después ocurrió una transmisión entre los propios visones en la granja afectada, por el creciente número de animales infectados tras la confirmación de la enfermedad y su progresión desde el área inicialmente afectada a toda la explotación.

La fuente del brote sigue siendo desconocida, pero los científicos han corroborado que de propagación coincidió con una ola de infecciones por el virus en aves marinas en Galicia, por lo que se puede suponer que las aves silvestres pueden haber jugado un papel importante en la introducción del virus en la granja. Los investigadores han sugerido la importancia de fortalecer la cultura de la bioseguridad y la bioprotección en este sistema de cría de visones de granja destinados a la industria peletera, así como promover la implementación de programas de vigilancia para los virus de la gripe A y otros patógenos zoonóticos a nivel mundial.

Estas intervenciones son fundamentales para prevenir el contacto entre los visones y los animales silvestres, y para controlar los eventos de transmisión de enfermedades de los visones a los trabajadores agrícolas y viceversa, han señalado los investigadores.

La gripe aviar en visones en Galicia pudo llegar desde aves silvestres

El brote de gripe aviar que se detectó en una granja de visones americanos en Galicia a finales del pasado año pudo llegar, según han concluido los científicos, procedente de aves silvestres, ya que antes se había detectado el virus en numerosas especies de aves marinas en diferentes lugares de Europa, incluida España.

Los resultados de la investigación, que fue adelantada por el diario, se han publicado en la revista europea sobre vigilancia, epidemiología, prevención y control de enfermedades infecciosas Eurosurveillance, tras analizar este brote de gripe aviar "altamente patógena".

Desde que el pasado año empezaron a detectarse los primeros casos, en Galicia hay 29 focos notificados, todos ellos en aves silvestres. Desde la consejería gallega de Medio Rural confirman que los últimos cuatro casos se detectaron en los primeros días de enero, y fueron notificados al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), a través de la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria.

Estos últimos casos se detectaron en cuatro ejemplares de gaviotas afectados por influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP), confirmados por el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (Madrid). Tres de los ejemplares hallados en A Coruña, Xove (Lugo) y Vilagarcía de Arousa (Pontevedra) son de la especie gaviota patiamarilla y el cuarto, localizado en Sada (A Coruña), pertenece a la especie gaviota reidora. Dos fueron encontrados enfermos y los otros dos muertos; y, tras ser trasladados a los Centros de Recuperación de la Fauna Silvestre, fueron muestreados y eliminados.

Desde el departamento gallego de Medio Rural destacan que la detección reciente de gaviotas infectadas, aves más ubicuas y de hábitos más terrestres que los alcatraces, supone un aumento en el nivel de riesgo de aparición de la enfermedad en las aves domésticas, por lo que insisten en la necesidad de reforzar las medidas de bioseguridad en las explotaciones avícolas, de cualquier tipo, tanto comerciales como particulares, especialmente aquellas destinadas a evitar el contacto con aves silvestres.

También llaman a intensificar la vigilancia de cualquier signo de enfermedad tanto en explotaciones avícolas como en aves silvestres, notificando la sospecha a los servicios veterinarios oficiales.

Esa vigilancia les lleva también a alertar del riesgo de situaciones como la vivida este fin de semana en la localidad pontevedresa de Poio. La Policía Local multó a un vecino porque sus gallinas se le escaparon del gallinero y pasearon libres por la carretera.

La multa se le impuso por infracción al Reglamento General de Circulación, que en su artículo 127 sanciona "dejar animales sin custodia en la vía o en sus inmediaciones, existiendo la posibilidad de que aquellos puedan invadir la misma", pero la Xunta alerta de que, si la denuncia llega a sus manos, también podrían acabar denunciados por incumplir las restricciones relacionadas con la gripe aviar, pues esas gallegas deberían estar confinadas.

En el caso de los visones de la granja de Carral, se detectó tras la aparición en la granja de animales enfermos con sintomatología respiratoria, y una vez confirmado un incremento anormal de la mortalidad de los animales. Se localizaron dos casos positivos a la influenza La (H5N1) y 51.986 animales -8.369 hembras reproductoras y 43.617 crías destetadas- acabaron siendo sacrificados. Por precaución, también se eliminaron los materiales susceptibles de convertirse en una fuente de contagio.

LAS SOSPECHAS

Las sospechas se desataron cuando en octubre del pasado año se detectó un aumento de la mortalidad en la granja de visones americanos situada en el municipio de Carral, en la provincia de A Coruña, que albergaba entonces casi 52.000 animales que se alimentaban con pescado crudo y subprodutos avícolas.

Los datos de la investigación revelan que todas las granjas avícolas y mataderos que suministraban esos subproductos avícolas estaban también en Galicia, pero que no se han notificado brotes de gripe aviar en aves de corral en Galicia.

Los visones estaban alojados en jaulas de malla de alambre que proporcionaban protección superior a los animales pero no un refugio total a los lados, y los investigadores han determinado que las aves silvestres han podido desempeñar un papel importante en la introducción del virus en la granja ya que los visones se criaron en un edificio parcialmente abierto en el que pudieron estar en contacto con las aves marinas.

De hecho, el genotipo del virus que se ha diagnosticado en numerosas especies de aves marinas de toda europa es el mismo que se detectó en alcatraces y gaviotas en Galicia (en las costas de A Coruña y Lugo) semanas antes de producirse el virus en esta granja de visones.

Con anterioridad, el mismo genotipo del virus ya se había identificado en numerosas aves silvestres en los Países Bajos, en Bélgica y en Francia, además de un brote de pollo y en un zorro en Bélgica.

Tras el brote se procedió al sacrificio de todos los animales de la granja de Carral, y el pasado 17 de noviembre ya se habían sacrificado tofos los visones y se habían destruido los cadáveres y los desechos.

En la granja trabajaban doce personas, once de las cuales habían estado en contacto con los animales y habían participado en las actividades de sacrificio, pero tras la realización de muestras y análisis todos dieron negativo, aunque se les aplicó un régimen de semicuarentena destinado a evitar cualquier contacto con otras personas durante diez días desde su último contacto con los animales o con las instalaciones de la granja.

Desde que en abril de 2020 se detectó por primera vez la infección por el coronavirus SARS-CoV-2 en granjas de visones de Países Bajos, el uso de mascarillas es obligatorio en todas las granjas de visones en España, y durante los últimos meses se han aplicado además medidas adicionales de bioseguridad.

Los hallazgos científicos sugieren que el virus pudo ser introducido por aves silvestres, pero que después ocurrió una transmisión entre los propios visones en la granja afectada, por el creciente número de animales infectados tras la confirmación de la enfermedad y su progresión desde el área inicialmente afectada a toda la explotación.

La fuente del brote sigue siendo desconocida, pero los científicos han corroborado que de propagación coincidió con una ola de infecciones por el virus en aves marinas en Galicia, por lo que se puede suponer que las aves silvestres pueden haber jugado un papel importante en la introducción del virus en la granja. Los investigadores han sugerido la importancia de fortalecer la cultura de la bioseguridad y la bioprotección en este sistema de cría de visones de granja destinados a la industria peletera, así como promover la implementación de programas de vigilancia para los virus de la gripe A y otros patógenos zoonóticos a nivel mundial.

Estas intervenciones son fundamentales para prevenir el contacto entre los visones y los animales silvestres, y para controlar los eventos de transmisión de enfermedades de los visones a los trabajadores agrícolas y viceversa, han señalado los investigadores.